Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean, con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo manden, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo.
Leandro Fernández de Moratín. El sí de las niñas.



Me encanto, en realidad tiene mucho que ver con la vida actual, claro no se puede generalizar, porque hoy en día también hay mujeres que han confundido la libertad con el liberalismo, pero efectivamente todavía hay muchisimas niñas o mujeres que no se les permite nada, se le enseña a reprimirse, a callar o fingir, a no tener voluntad ni voto, a no expresar lo que verdaderamente siente o quiere, se le enseña a mentir y a veces a no sentir, a ser inseguras y timidas, porque lamentablemente es señalada, marginada y lastimada física y verbalmente por la familia y sociedad.
Bueno, no deja de ser una obra teatral, escrita y narrada en una época que nada tiene que ver con la nuestra y, además, de la suficiente calidad como para conseguir crispar sensibilidades a estas alturas no teniendo conocimiento exacto de si se trata de invención o realidad.
Me parece una buena elección para iniciar a los jóvenes en la lectura.
Besos
Lupa