Consejos Penachianos II


Pasar lista por la mañana. Oír tu nombre pronunciado por la voz del profesor es como un segundo despertar. El sonido que tu nombre hace a las ocho de la mañana tiene vibraciones de diapasón.

-No puedo prescindir de pasar lista… Llamo a mis bribones mirándoles, les recibo, les nombro uno a uno y escucho su respuesta. A fin de cuentas, la lista es el único momento del día en que el profesor tiene la ocasión de dirigirse a cada uno de sus alumnos, aunque solo sea pronunciando su nombre. Un mínimo segundo en el que el alumno debe sentir que existe para mí, él y no otro. Por mi parte, procuro captar como puedo su humor del momento por el sonido que su “presente” hace. Si su voz suena quebrada, eventualmente habrá que tenerlo en cuenta…

Mis alumnos y yo jugábamos a un jueguecito. Yo les llamaba, ellos respondían y yo repetía su “Presente” a media voz pero en el mismo tono, como un eco lejano…

Imitaba yo el “Presente” contenido de Manuel, el “Presente” claro de Laetitia, el “Presente” vigoroso de Victor… Yo repetía todo en voz baja, fuera lo que fuese, sin manifestar sorpresa. Era nuestro momento de convivencia, el buenos días matutino de un equipo que iba a ponerse manos a la obra.

…En el colegio se corre, se grita, se empujan sillas y mesas… Pierre, por su lado, aguarda a que se formen las filas, luego abre la puerta, mira a los chicos y chicas que entran uno a uno, intercambia aquí o allá un “Buenos días” que cae por su propio peso… Les ruega que se sienten y comienzan: “Bueno, Karim, ¿dónde estábamos?”. Su curso es una conversación que se reanuda donde quedó interrumpida.

…Creen que colecciono las muestras de respeto exterior, que formar filas, los muchachos en pie detrás de la silla, ese tipo de cosas, se deben a una nostalgia de los tiempos antiguos. Fíjate que un poco de cortesía nunca ha hecho daño a nadie, pero en este caso se trata de otra cosa: instalando a mis alumnos en el silencio, les doy tiempo para aterrizar en mi curso, para comenzar con calma. Por mi parte, examino sus rostros, advierto los ausentes, observo los grupos que se hacen y deshacen; en resumen, tomo la temperatura matutina de la clase.

Pennac, Daniel. Mal de escuela. Barcelona. Random House Mondadori. 2008. Págs. 117 a 119

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Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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Una respuesta a Consejos Penachianos II

  1. Susana dijo:

    “tomo la temperatura matutina de la clase”!!!, me encanta

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