Una forma de exilio


Otra vez el insomnio en su hora justa, ni más ni menos, y las voces anónimas deslizándose en la partitura. Estás circunstancias no corresponderían a ser experimentadas, o quizás sí, someterse y entablar diálogo con aquellos aullidos que no enuncian nada más que ruidos. Pero no puedo crear tal patología del ser esquizofrénico, detrás de mí hay una cierta cantidad de ojos observándome. Y no sólo observan, en sus miradas tienen un juicio de exterminio.
Justamente ayer me crucé con el loco que vive sobre la calle Avellaneda. Iba hablando abnegadamente con no sé quien, sus gestos se disparaban a un interlocutor inexistente. Hice que toda la situación fuese indiferente y seguí circulando.  Entendía que no podía involucrarme en su mundo, lo llevaba tan sujeto con sus manos que a la menor intervención me hubiese estrangulado. Uf… un suspiro no es suficiente para cambiar las cosas. En el suspiro uno se desahoga, y retoma puramente todo tipo de calvario. Llevo los genitales sucios desde hace tres días, sin embargo no han alcanzado la suficiente emanación  para que no se me acerquen las criaturas de la sociedad.

   -¡Señor! ¿Qué le sucede?
– Nada…  qué te importa.
-¿Podría ayudarlo?- repuso la anciana.
– Sí, claro… yéndose.
¿En qué lugar estoy? me pregunté cerca de las tres y media de la madrugada. Precisamente no lo sé. Son tantas las dimensiones que por momento todo se vuelve una absoluta penumbra. ¿No será que todo esto es una caja enorme, y  a diario, los responsables,  no sacan nuestra materia fecal y por eso mismo nos vamos envejeciendo y muriendo? Si no fuera por estas acogedoras voces ya me habría mandado a mudar. Y ni siquiera dejaría una carta de mi desaparición.

Nuevamente enciendo un cigarrillo, las arqueadas son frecuentes cuando se insiste al vicio de manera innecesaria. “Fumar causa cáncer” aparece con una enorme tipografía en el paquete. La nicotina no es tan perjudicial, es un mecanismo de suicidio contabilizado. Por esta misma razón fumo.  ¿Razón? ¿Qué es eso? Jamás pensé para luego existir. Todo es tan absurdo, este arrojamiento incógnito al vacío. ¡El mundo es….!

     -¿Qué le pasa hombre?

     – Nada, cállese.

El mundo es un vacío, carece de todo significado. En cada rotación diaria no hace más que  aburrirse, y contra sus dolores de cabeza genera cataclismos para abolir a quienes en su esfera han impuesto sentidos.

Pero ¿Qué es un hombre noctámbulo, hablando a solas, caminando sucio en un callejón? Un psiquiatra diagnosticaría: un loco. El psiquiatra da una conferencia sobre la locura y expone: “Quien ha dejado de entretenerse con las voces humanas para abocarse a los aullidos es un demente. Es necesaria la psiquiatría, por eso mismo existen los locos ¿Si no de quien nos encargaríamos?”

Si fuese un demente con derecho a ejercer mi demencia libremente, existirían más de los nuestros -locos- todos dejarían esta realidad artificial, para convivir cada uno con su mundo. Es decir que habría heterogeneidades de mundos.

Miro el paquete, sólo queda un cigarro, la muerte está próxima. Lo afirmo ¡Estoy loco! ¡No necesito de la razón o la psiquis! ¿Acaso a la mayoría la palabra “locura” no le suena a enfermedad mental?  No lo saben, un loco decide, carga su revólver y se dispara. Revive, junta sus propios sesos y se los come. Después se pone una manta y sale a predicar su palabra.

 

Bernabé De Vinsenci 

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Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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