No tan pueblo


Sobre la armonía que ejercen los pueblos, no cabe la más mínima idea de que algo siniestro pueda suceder. El suceder en sí es neutro, lo que hace que algo suceda es un hecho o ciertas unidades de hechos. Es decir, el tiempo se concibe como una cinta en blanco y es la acción del hombre, en un espacio contiguo, el que da la aparición de cada suceso.

Si la conciencia madura de inteligibilidad al transcurrir los años, Villegas con veintidós podía saber diferenciar un proletariado de un burgués. Pese a esta inequidad globalizada, la distinción le pasaba por indiferente, lo que no quitaba su potencial comprensivo. Para su mocedad era demasiado culto y más en las circunstancias que solía prenderse un habano-La revolución Cubana se dio desde la periferia hacía el centro-Le afirmaba a su rival intelectual, Alberts, un hombre calvo de cuarenta años. Este sin saber que responder a pesar de sus cuatro décadas, se encolerizaba diciendo: “Cuando uno se encuentra en plena juventud parece que el único asunto es la revolución”

Se la pasaba muy mal en el pueblo, mermaba la opinión pública, las muchachas saliendo a cualquier hora. Ni siquiera obtenían un lago para poder suicidarse de tal opresión. Por eso el pueblo se conservaba viejo y deteriorado.

Villegas conoció por medio de su madre a un croto que vivía en un ranchito al costado de una avenida recientemente asfaltada. Hijo de inmigrantes. En la llegada de alguna visita siempre se escondía para vigilar al desconocido y así decidir si abrir o no. ¡Es una costumbre familiar! Le comentaba al muchacho mientras lavaba una remera con jabón blanco.  La relación amistosa no duro demasiado. Al croto una mañana lo encontraron muerto entre la maleza. La causa había sido un derrame cerebral.

La muerte no define el fin de las visitas, uno puede seguir visitando al fallecido con la distinción de que no habrá diálogo. Y así fue. Villegas visitó al croto una vez por semana a partir del día en que su madre, Ángela sin contenerse, le dijo que éste señor era su verdadero padre.

No vale de nada tener la certeza de que en los pueblos los hechos siniestros no pasan. Uno es tan confianzudo que no se da cuenta de que  puede ser el hijo del lechero.

 

Bernabé De Vinsenci 

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Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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