La suerte está echada


No soportaba más, irremediablemente sus abdominales se encontraban  fatigosos y actuaban de tal manera hasta que en el primer movimiento insignificante, el síntoma doloroso reaparecía. Y nada se sabía de él. La inhalación, unos segundos y el furtivo dolor latente y en aumento. Extendiéndose desde las tetillas al sexo. Mocovich, señor terco y flaco,  siempre se consideró el ser indeseado para cualquier mujerzuela, no era el hombre estereotipado para gustar y entrar en los juegos de seducción. Así pensaba y arrepentido del mismo acto, observó  sus pies. Se veían nublosos y chuecos, tapados en una tela y protegidos por una suela. Las nubes en su parsimonia innata de movilidad se entreveían por formas. Y desde abajo, multitudes observaban creyendo que el cielo con el celeste degastado hablaba a través de líneas inorgánicas. Y la anciana aceleró los pasos, unos tras otros mecánicamente, y la sombra de sus espaldas no hacía más que escapar de Mocovich < ¿Qué mierda cree usted? > Exaltó el tono hacía su interlocutora prejuiciosa. La mujer de unos setenta años echó una mirada en donde él estaba y prosiguió con su huida. Esta huida cotidiana, de todos huyendo de todos. Si hay algo que caracteriza a las ciudades, no dejan de ser los autobuses, cada uno de estos avasalla y ayuda a acelerar el paso de los ciudadanos. Cuando un peatón cruza la calle, éste estima que el autobús viene a veinte metros, y al traspasar la senda, una hosca y cuadrada forma se implanta a una milésima de distancia. En esta espontaneidad de acto, la persona, victima, transciende en una toma de decisión que abarca su abolición como existente. Sin ir más lejos, las tendencias últimas han sido de optar por el suicidio. Por esta misma razón en los adoquines, enormes manchas de rojo quedan impregnadas ensuciándose.

< ¿Pero de qué vale pensar? No es la primera condición consecuente de la nausea. En los golpes de estado de cada país, esta práctica se apacigua e igualmente desaparecen personas. Por supuesto, la nausea, agota toda voluntad, nos degrada mantenernos en pie. Qué nefastos, y que seductores son los ánimos de vivir. Hoy piso en lo plano para no caerme y mañana el borde para ver si mi debilidad permite suicidarme>

Mocovich, caminó unas cuadras, su cabeza gacha, fija al suelo. Aún sentía que muchos lo miraban y daba cuenta de eso por la  perturbación.  Los nervios de los ojos le pesaban y no podía dar una mirada fija ante un objeto.

Hemos hecho, nosotros, los seres sociales, un túnel que se alimenta de micro-túneles. Cada sujeto es uno, y se comporta  enceguecido. Y no basta, esta deplorable afirmación. Hicimos inmune  a esta secta social, y nada quizá pueda revertirlo. En la fantasmagoría que cada cuidad contiene, los portazos, el ruido de un automóvil, se deciden hablar por cada individuo, deshumanizan para luego materializar. Decía Mocovich a un seguridad ¿Se encuentra bien usted?

¿Qué generación existe hoy? Existe la que se encuentra en deterioro común. Y no hemos de liberarnos en comunión, lo contrario, cada día morimos en la comunión absurda, sometidos a la presión. Y ella nace del sistema irracional  que ejercemos como engranaje para parecernos en nada a seres humanos. Nuca lo seremos, éste camino vigente apunta autónomamente, y nadie lo hace apuntar, nadie de nosotros. El vacío se llena en la toma, y no cuando él nos toma.

Hastiado de recorrer  las calles, anchas y angostas Mocovich rumbeó a su casa, allí cocinaría un arroz hervido y se acostaría temprano, pensando en la nada. Mocovich cerró sus ojos y el sueño lo saco del malestar.

 

Bernabé De Vinsenci

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Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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Una respuesta a La suerte está echada

  1. Alex M. dijo:

    He seguido el enlace de tu debate en linkedin (desde el café literario) hasta aquí y ahora, tras leer tu texto, me toca comentar.
    No sabría por donde empezar porque ni soy un experto en literatura ni lo soy en el uso de la lengua así que lanzaré mi opinión a pelo y a lo loco.

    No sé si el texto forma parte de algo mayor, una novela corta o algo así. Ahora bien, el protagonista (Mocovich) esta expresado mediante impulsos y es difícil, verdaderamente difícil, hacerse una idea de quien es el tipo en cuestión. La parte narrada forma parte de sus pensamientos, es la voz de un narrador omnisciente? No lo sé, no me queda claro dada la extraña cohesión del texto .

    Ahora mi locura quijotesca me lleva a tratar de corregir a un filólogo (Madre mía! Parenle!). Lo puliría más aún. El texto. Hay alguna que otra puntuación mal colocada que rompe el ritmo de la obra y falta algún que otro conector (que creo necesario) para solventar la cohesión y darle un poco de sentido (el justo) a las figuras que presentas.

    Y poco más. Espero no haber levantado ampollas ni haber provocado ninguna rencilla tonta de esas tipo “quién escribe mejor” (Eso, como muchas cosas, es relativo). Solo dejo lo que creo necesario para alimentar la actividad literaria, críticas objetivas al texto (que no al autor).
    ahora me despido, ha sido un placer leerte y comentar para tu blog. Nos vemos en la siguiente ocasión.

    Un abrazo!
    Alex M.
    desde http://chroniclesofamysticage.wordpress.com/

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