Cómo evitar la desmotivación y el rechazo a la lectura en los niños con TDAH.


cadah

Es una colaboración de la Fundación Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (Fundación CADAH).

Fundación Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad o Fundación CADAH, nace en Diciembre de 2006, ante la inquietud de un grupo de personas por el desconocimiento social del trastorno y la necesidad de su difusión, para que los afectados puedan obtener la ayuda suficiente y necesaria para la superación de su trastorno y evitar que estén expuestos a los numerosos riesgos que acompañan al trastorno. Somos una entidad sin ánimo de lucro que trabaja para ser un referente en la atención a los afectados de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), en la relación con las instituciones, los profesionales de la salud, la educación y dar a conocer las necesidades del colectivo al conjunto de la sociedad.

Nuestra página web es www.fundacioncadah.org

¿Cómo evitar la desmotivación y el rechazo a la lectura?

Es frecuente que los niños con déficit de atención tengan problemas con la lectura. Por lo general, la dificultad para mantener la atención, la pérdida ante la lectura, los diferentes errores de lenguaje (omisiones, sustituciones, etc.) y la presión a la que se ven sometidos junto  a la sensación de fracaso que les invade cuando practican, hacen que muchos niños lleguen a odiar leer. Es por ello que debemos utilizar diferentes estrategias para motivarlos. ¿Qué hacer si un niño tiene un nivel inferior a la clase y debe practicar? A continuación se ofrecen una serie de sugerencias para que los profesores organicen un programa de lectura para casa: si deseamos que este niño progrese debemos proporcionarle un sistema de entrenamiento que le muestre sus progresos, que no le produzca cansancio y que le motive.

Plantearemos un menú de actividades muy breve del que se pueda servir la madre o el padre para conseguir que el niño lea sin cansarse alrededor de 30, 45 ó 60 minutos (dependiendo de la edad).

Actividades para motivar la lectura

La madre o el padre y el profesor confeccionan una lista de actividades que impliquen leer y que no superen los 10 minutos cada una. El procedimiento consiste en elegir, con el niño, un grupo de actividades de este menú de forma que, al final de la tarde, el niño haya realizado 4-5 actividades que sumadas corresponderán a un total de 40-50 minutos de actividad lectora. Si es necesario, se puede mantener la motivación del niño ofreciéndole un punto por cada una de las actividades realizadas o por una tarde de trabajo completa (según sea el grado de rechazo experimentado hacia la lectura).

  • Leer un libro muy breve cada día: utilizar textos cortos y atractivos para el niño (comics historietas etc.) de manera que cuando termine el libro, el niño estampará un sello con su inicial en la primera página y el libro, ya leído, pasará a ser de su propiedad. Los libros se colocarán en una estantería bien ordenados, de tal forma que en la habitación sólo se puedan encontrar los libros que ya ha leído. Los niños a los que no les gusta leer tienen con frecuencia muchos libros en su habitación, libros que en la mayoría de las ocasiones no les interesa ni siquiera ojear porque los tienen muy vistos. Guardaremos todos los libros que todavía no haya leído y los iremos sacando poco a poco.
  • Lectura compartida (como para que se termine en tres días): este libro se leerá cada día durante tan sólo 20 minutos. Para marcar el tiempo pondremos un cronómetro de cocina. Mientras el cronómetro está en marcha, los padres y el niño se turnarán en la lectura: una página o un párrafo cada uno. Cuando el cronómetro de cocina suene, se cerrará el libro dejando un separador para continuar la lectura al día siguiente. Si el libro dispone de capítulos breves, en lugar de leer 20 minutos, se pueden tomar como referencia los capítulos. Cada día uno, leído a medias.
  • Juegos de mesa que impliquen leer: para los principiantes se pueden confeccionar juegos como el de la oca. En lugar de fichas se jugará con una gominola que cada jugador podrá comerse al final (eso consolará al que pierda). Se dibuja un camino en una cartulina. Se marca la salida y la llegada y se pintan las casillas. En algunas casillas pegaremos una pegatina (estas casillas harán la misma función que las ocas en el juego de la oca, se pasa de una a otra y se tira otra vez). En otras casillas se pinta un punto rojo. Cada vez que el niño cae en un punto rojo debe coger una tarjeta, si la lee bien, adelanta otra casilla y si en ésta también hay un punto rojo, puede coger otra tarjeta leerla y avanzar de nuevo. El niño sigue avanzando mientras lee las tarjetas. Podemos confeccionar tarjetas de distintos niveles de dificultad (según el nivel de lectura del niño), pueden contener sílabas (“pa”, “pla”, “pal”), palabras (“animal” y el niño debe decir el nombre de un animal) o frases (“pon la nariz en el suelo y la rodilla en una pared”). Para los niños que leen ya frases con soltura, se pueden incluir algunas instrucciones en las mismas casillas (“tira otra vez”, “retrocede dos casillas”). Es conveniente cambiar de lugar las indicaciones, por ejemplo, escribiéndolas no directamente en la cartulina, sino en un post-it, que nos permita pegarlas en casillas diferentes cada vez. De este modo los niños no se aprenderán la colocación y tendrán que leer siempre las instrucciones. Además se pueden utilizar todo tipo de juegos de mesa que requieran leer mucho (Trivial, “El primero de la clase”, de Dinova, dominó de “Chistes”, de Falomir juegos, etc.). Para ello, seguiremos el sistema descrito anteriormente. Se coloca un cronómetro de cocina y la partida dura hasta que suena, para que el juego no pierda sentido, señalaremos por dónde vamos para poder continuar al día siguiente. Es muy importante no olvidar que la selección de los juegos depende del nivel del niño y que este nivel de entrenamiento será siempre un nivel inferior a aquel en el que comienza a tener dificultades. Por ejemplo, para jugar al trivial o a algún juego que exija leer preguntas, el niño debe sentirse cómodo leyendo frases, de otro modo, leerá dos y querrá dejar de jugar.
  • Leer noticias como los presentadores de TV: confeccionar tarjetas con noticias que podemos encontrar en libros de anécdotas para niños (de animales, del cuerpo humano, etc.), libros del tipo “¿Sabías tú…?”. Una vez confeccionadas las tarjetas se graba la música de entrada de cualquier programa de noticias y se monta un improvisado estudio de TV. Los niños deberán disfrazarse de presentadores y dar las noticias en “directo”, leyéndolas con discreción, articulando bien y entonando como lo hacen los mayores.
  • Libros-juegos: existen muchos tipos distintos, se trata de libros donde el niño comienza a leer y en cada página se le plantea una actividad a realizar (busca los fantasmas iguales, resuelve un laberinto, etc.). El objetivo de este juego es en cada libro distinto, pero finalmente se trata de llegar a una determinada hoja para “rescatar a los amigos” o “impedir que el malo ponga una bomba”. Si el niño elige la hoja equivocada, volverá al principio del cuento y deberá comenzar de nuevo. El problema en los niños hiperactivos reside en la baja tolerancia a la frustración de modo que puede desechar el libro en cuanto le envían al principio del libro en varias ocasiones; por lo que pondremos en marcha un cronómetro que suene a los 10 minutos y transcurrido ese tiempo colocaremos un separador para marcar la hoja y continuar al día siguiente. Algunos ejemplos de ellos son:

* Para niños que necesitan textos con letra grande: 6 líneas y actividad en cada página: “El castillo del terror” y “El secuestro del científico y otros” de Ediciones B.

* Para niños que pueden leer 3 o 4 hojas de texto antes de elegir: “¡Soy una mosca!” de la colección “Elige tu propio escalofrío” de ediciones Timun Mas.

* Libros con misterio: el libro de Hans Jügen Press: Aventuras de la mano negra, de Austral Juvenil. Resulta de utilidad leer sólo una hoja cada día e implicar a toda la familia en resolver el misterio. Así mismo, encontramos “El misterio del falso espejo”, de la “Colección 7 casos más”, pero las preguntas se formulan tras la lectura de 6 hojas.

  • La búsqueda del tesoro: consiste en colocar carteles por toda la casa y cada nota indica dónde se encuentra la siguiente:

* Para un niño que lee frases con soltura: se le entrega la primera tarjeta e irá encontrando la siguiente en el lugar que le indique la primera y así sucesivamente. Al final del recorrido, la última nota le llevará al lugar donde se encuentra escondido el “tesoro”(una bolsa de chucherías, un recortable, etc.).

* Para un niño que sólo lee palabras: la primera tarjeta puede decir “cocina”, la segunda “jarrón”, la tercera “almohada” y así sucesivamente.

BIBLIOGRAFÍA

Orjales Villar, I. (2011). Déficit de atención con hiperactividad. Manual para padres y educadores. Edit. CEPE.

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Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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4 respuestas a Cómo evitar la desmotivación y el rechazo a la lectura en los niños con TDAH.

  1. hilda dijo:

    Gracias , está bueno, mis niños en su mayoría no saben leer correcto , pero me motiva para hacer juegos de palabras , dinámicas , cruces de palabras y dibujos , pequeños crucigramas etc <3

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  2. FIDELINA dijo:

    Interesante articulo y las actividades suenan de fácil uso

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  3. MIRELLA dijo:

    Es importante esto, pero que pasa si algunos padres no pueden entrar a Internet y no analizan este mensaje.

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    • Estimada Mirella:
      Gracias por tu comentario.
      Internet es una herramienta más de comunicación que se añade a las ya existentes; cierto es que no todo el mundo tiene acceso a él. Por fortuna hay otras vías para informarles; por ejemplo en los colegios hay equipos de orientación que les pueden ayudar en estos temas, al igual que existen fundaciones, como la que amablemente ha colaborado aquí. A los que les dé yo clase y que no tengan Internet se lo explico yo. Y si tú conoces a alguien que se encuentre en esta situación, puedes imprimir este artículo y dárselo; el objetivo del blog es ser útil a todos. Un cordial saludo.

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