Ante la duda busquemos un método o por qué asociamos a Descartes con Sócrates. 1ª parte.


Al dar la asignatura de Filosofía por riguroso orden cronológico, algo a mi juicio necesario para comprender la evolución del pensamiento, solemos llegar a Descartes al final del segundo trimestre en el mejor de los casos, y tras haberlo explicado, el alumno suele llegar a la siguiente conclusión:

-Entonces Descartes es parecido a Sócrates, porque también se basa en la duda.

El desprevenido profesor suele responder de la siguiente manera:

-No porque la de Descartes es una duda metódica – y se queda tan tranquilo.

El alumno que se conforma con la respuesta, la dará por buena, pero seguirá sabiendo lo mismo que antes, aunque aceptará esa afirmación como un teorema matemático que hay que saberlo al pie de la letra. Ciertamente se le hace un flaco favor. No obstante vamos a centrarnos en aquel alumno que recuerda perfectamente, lo que se estudió de Sócrates; que puede decir.

-Ya, pero Descartes utilizaba la duda para demostrar que no se sabía nada y Descartes llega a la misma conclusión.

-Sí, pero no es lo mismo – y la cosa suele quedar así.

Bien, por una parte puede que no sea lo mismo, pero por otra pueden darse más similitudes de las que esperamos. Por una vez, analicemos conjuntamente a ambos autores.

Vamos a ir explicando de manera alternativa algunas características de ambos pensadores que pensamos, pueden ayudarnos a emitir un juicio definitivo.

Partimos de la base de que Sócrates no dejó nada escrito y que todo lo que sabemos de él es a través de testimonios indirectos, en unos es idealizado y en otros descendido a un plano más terrenal. En sucesivas entradas publicaremos textos de ambos autores para reforzar o desmentir lo dicho.

Lo que hace Sócrates es tratar de definir los conceptos universales -amor, belleza, etc.- de manera precisa, y para ello se ayuda del método dialéctico: pregunta a su interlocutor uno de esos conceptos; este da una larga explicación tras la cual Sócrates le elogia su discurso a la vez que, haciéndose un poco el tonto, le expone un par de dudas que le quedaron de la disertación; paulatinamente el interlocutor va cayendo en contradicciones hasta que finalmente admite no saber nada. A partir de ese momento, nuestro filósofo le ayuda a construir la definición; es lo que él llamaba “mayéutica” o dar a luz.

A Descartes hay que contextualizarlo en un momento en que las ciencias -Matemáticas, Física- están adquiriendo un gran desarrollo; estas disciplinas tienen un método que les permite avanzar mientras que en Filosofía no existe ningún método y constantemente se presentan opciones contradictorias para un mismo hecho.

Pongamos unos ejemplos sencillos de cosecha propia: En Matemáticas, no necesitamos conocer de memoria todas los resultados de todas las operaciones posibles con todos los números; tenemos un método para saberlo, así tenemos fácil acceso a todos los cálculos. En Física, podemos hallar un valor desconocido, supongamos la velocidad de un coche, conociendo el espacio recorrido en determinado tiempo.

¿Y en filosofía? No hay fórmulas, no hay reglas de elaboración de pensamientos, constantemente se retrocede, se llega a conclusiones contradictorias; Platón decía que el cuerpo era mortal y el alma inmortal; Aristóteles que ambas son mortales. Hume dice que se percibe a través de los sentidos; Descartes a través de la razón; es como si en Matemáticas dijésemos que 1 + 1 son dos y no son dos.

Por ello Descartes trata de crear un método “científico” para la Filosofía, que ordene los pensamientos y con cuyos resultados siempre se avance. Dicho método se basa en la duda; hay que desmontar toda la realidad circundante dudando de ella, poniendo en tela de juicio todo lo que nos ofrecen los sentidos y nuestros pensamientos, hasta que nos queda una única certeza: que pensamos, y al pensar estamos existiendo; a partir de ese momento podemos ir buscando ideas simples e irlas consolidando.

Para Descartes todo método ha de poseer unas pocas reglas y que sean claras y sencillas y han de servir para distinguir lo verdadero de lo falso.

Evidencia: no hay que admitir nada que sea dudoso.

Análisis: reducir las ideas compuestas a ideas simples.

Síntesis: una vez obtenidas las ideas simples, hay que recomponerlas.

Enumeración: revisión de todo el proceso para asegurarnos de que no hemos omitido nada.

Por tanto la realidad se desarma con la duda, hasta llegar a una única evidencia; en este caso el cogito ergo sum.

Entonces tenemos una primera aproximación a lo que queremos:

SÓCRATES: trata de definir conceptos universales.

DESCARTES: trata de crear un método filosófico, una teoría del conocimiento, que tenga la misma precisión que los métodos científicos, y es una manera de llegar a demostrar la existencia de Dios.

SOCRATES: lo suyo es un método didáctico; utiliza la duda para sembrarla en la mente de su interlocutor hasta que llegue a la conclusión de que no sabe nada.

DESCARTES: la duda es una herramienta que desmonta nuestro conocimiento  para elaborar un método “científico”.

Por tanto, la diferencia entre ambos se encuentra en el objeto en el que se aplica la duda, pero el objetivo de esta es el mismo en ambos casos: desmontarlo para crear algo nuevo.

Elaborado a partir de:

Copleston, Frederick. Historia de la filosofía. Vol I. Grecia y Roma. Págs. 89 a 105. De la web: http://cienciayreligion.org/articulos/pdfs/copleston.PDF

García-Mauriño, J. M. y Fernández Revuelta, J. A. Descartes. Método y realidad. Cuadernos de COU y Selectividad. Colección Historia de la filosofía. Madrid. Alhambra Longman. 1992. 2ª edición.

Russell, Bertrand. Historia de la filosofía. Barcelona. R.B.A. 2005. Págs. 127 A 137 y 605 a 616.

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Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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