Ante la duda busquemos un método o por qué asociamos a Descartes con Sócrates. 2ª parte.


 

En la anterior entrada había esbozado las diferencias existentes entre Sócrates y Descartes en cuanto a la utilización de la duda, ya que automáticamente se tendía a relacionar a ambos autores pero no siempre se ofrecía una explicación convincente. Ahora basémonos en textos para comprobar si estamos en el buen camino.

Para hablar de Sócrates nos basaremos en El banquete, de Platón. http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/P/Platon%20-%20El%20Banquete.pdf (la cursiva es mía). Recordemos que se trataba de un método didáctico.

Varios contertulios ofrecen discursos sobre la belleza. Agatón, el que habla antes que Aristóteles, ofrece un largo discurso (págs. 24 a 27). Tras ello, Sócrates inicia su estrategia:

Elogia la habilidad del que habló a la vez que admite ser bastante torpe:

“…Reflexionando yo, efectivamente, que por mi parte no iba a ser capaz de decir algo ni siquiera aproximado a la belleza de estas palabras, casi me hecho a correr y me escapo por vergüenza, si hubiera tenido a donde ir.” Pág. 27

Luego le empieza a plantear ciertas cuestiones sobre lo que dijo, pidiéndole explicaciones sobre los puntos que no le quedaron claros.

“En verdad, querido Agatón, me pareció que has introducido bien tu discurso cuando decías que había que exponer primero cuál era la naturaleza de Eros mismo y luego sus obras. Este principio me gusta mucho. Ea, pues, ya que a propósito de Eros me explicaste, por lo demás, espléndida y formidablemente, cómo era, dime también lo siguiente: ¿es acaso Eros de tal naturaleza que debe ser amor de algo o de nada? Y no pregunto si es amor de una madre o de un padre –pues sería ridícula la pregunta de si Eros es amor de madre o de padre–, sino como si acerca de la palabra misma ‘padre’ preguntara: ¿es el padre de alguien o no? Sin duda me dirías, si quisieras respóndeme correctamente, que el padre es padre de un hijo o de una hija. ¿O no?

–Claro que sí –dijo Agatón.

–¿Y no ocurre lo mismo con la palabra ‘madre’?

También en esto estuvo de acuerdo.

–Pues bien –dijo Sócrates–respóndeme todavía un poco más, para que entiendas mejor lo que quiero. Si te preguntara: ¿y qué?, ¿un hermano, en tanto que hermano, es hermano de alguien o no? Agatón respondió que lo era.

¿Y no lo es de un hermano o de una hermana?

Agatón asintió.

–Intenta, entonces –prosiguió Sócrates–, decir lo mismo acerca del amor. ¿Es Eros amor de algo o de nada?

–Por supuesto que lo es de algo.” Págs. 28 y 29.

Sócrates va “acorralando” a su interlocutor con más preguntas que van mostrando las lagunas de su discurso:

Tú, hombre, que ya tienes riqueza, salud y fuerza, lo que quieres realmente es tener eso también en el futuro, pues en el momento actual, al menos, quieras o no, ya lo posees. Examina, pues, si cuando dices ‘deseo lo que tengo’ no quieres decir en realidad otra cosa que ‘quiero tener también en el futuro lo que en la actualidad tengo’ ¿Acaso no estaría de acuerdo?

Agatón afirmó que lo estaría. Entonces Sócrates dijo: ¿Y amar aquello que aún no está a disposición de uno ni se posee no es precisamente esto, es decir, que uno tenga también en el futuro la conservación y mantenimiento de estas cualidades?

–Sin duda –dijo Agatón.

–Por tanto, también éste y cualquier otro que sienta deseo, desea lo que no tiene a su disposición y no está presente, lo que no posee, lo que él no es y de lo que está falto. ¿No son éstas, más o menos, las cosas de las que hay deseo y amor?

–Por supuesto –dijo Agatón.

–Ea, pues, recapitulemos los puntos en los que hemos llegado a un acuerdo. ¿No es verdad que Eros es, en primer lugar, amor de algo y, luego, amor de lo que tiene realmente necesidad?

–Sí –dijo.

–Siendo esto así, acuérdate ahora de qué cosas dijiste en tu discurso que era objeto Eros. O, si quieres, yo mismo te las recordaré. Creo, en efecto, que dijiste más o menos así, que entre los Dioses se organizaron las actividades por amor de lo bello, pues de lo feo no había amor. ¿No lo dijiste más o menos así?

–Así lo dije, en efecto.

–Y lo dices con toda razón, compañero. –Dijo Sócrates–. Y si esto es así, ¿no es verdad que Eros sería amor de la belleza y no de la fealdad?

Agatón estuvo de acuerdo en esto.

¿Pero no se ha acordado que ama aquello de lo que está falto y no posee?

–Sí –dijo.

–Luego Eros no posee belleza y está falto de ella.

–Necesariamente –afirmó.

–¿Y qué? Lo que está falto de belleza y no la posee en absoluto,

¿dices tú que es bello?

–No, por supuesto.

–¿Reconoces entonces todavía que Eros es bello, si esto es así?

–Me parece, Sócrates –dijo Agatón–, que no sabía nada de lo que antes dije.

–Y, sin embargo –continuó Sócrates–, hablaste bien, Agatón. Pero

respóndeme todavía un poco más. ¿Las cosas buenas no te parece que son también bellas?

–A mí, al menos, me lo parece.–entonces, si Eros está falto de cosas bellas y si las cosas buenas son bellas, estará falto también de cosas buenas.” Págs. 30 y 31.

Finalmente el interlocutor se rinde y es cuando Sócrates queda con el camino libre para exponer sus teorías.

–Yo, Sócrates –dijo Agatón–, no podría contradecirte. Por consiguiente, que sea como dices.

–En absoluto –replicó Sócrates–; es a la verdad, querido Agatón, a la que no puedes contradecir, ya que a Sócrates no es nada difícil.

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Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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