Conexión REM. La visión de Javier Naveira.


Hará algo así como más o menos un mes volví a encontrarme con un gran amigo de la universidad al cual, precisamente, no había vuelto a ver desde aquellos ya lejanos (y, por gracia suya, también gloriosos) tiempos del arma virumque cano que él, entonces, tan bien supo glosar reencuentro en el que tuvo la gentileza de obsequiarme -siempre tan generoso- con este libro que acabo de leer: la ópera prima de la escritora gallega Silvia Fariña López, una novela y una autora perfectamente desconocidas hasta ese día para mí que, sin embargo -coincidencias de la vida-, tuvieron la virtud de conectarme (permítaseme la licencia de jugar con el título de la obra -aunque, en mi caso, hubiese sido bien despierto-) con otros tiempos aún anteriores a aquellos épicos de la universidad que, por ser más bucólicos que los que vendrían después, podrían ser denominados como los de la rosa rosae, porque resulta que esta novelista (¡oh, sorpresa!) se llama exactamente igual (nombre y apellido) que una betanceira que durante todos esos años bachilleres (sí, lo sé, estoy pecando por defecto) ejerció sobre mí un gran ascendiente, la cual, además -para mayor estupefacción mía (porque si ya es extraño que un libro incurra en la indiscreción de darnos a conocer la edad de su autora más aún me lo parece el hecho de que hasta llegue a revelarnos el día exacto del natalicio)-, casi fue a nacer en la misma fecha que su homónima (y ahora ya sólo falta también que se le parezca físicamente -¡e incluso en su forma de ser!- para haber conseguido llevar a la realidad, si bien en versión mujer, lo que Saramago novelaba en “El hombre duplicado”.


porque, aunque no lo sea siempre en forma de auto sacramental, la vida no deja de ser un sueño.

 

Pero mejor dejémoslo ahí, sin querer ir más allá, porque la tentación de pensar que la naturaleza imita al arte puede ser muy fuerte y no pocas veces la curiosidad mata al gato), con lo que ya se podrán imaginar ustedes cuál habrá sido la clave de lectura de la presente obra: si dicen que toda novela primeriza suele pecar en exceso de autobiográfica esta para mí nunca lo habrá hecho lo suficiente en aras de, así, hallar más paralelismos entre las vidas de los personajes de la misma (sus inquietudes, amistades, hábitats, etc.) y la de la sosias de la autora, lo malo -y he ahí mi frustración- es que en ella las existencias de los protagonistas se reducen casi exclusivamente a vegetar en las camas de un hospital llamado Rebula donde todos se hallan en coma, estado en el que, sin embargo (¿o gracias a él?), son capaces de soñar una mancomunada pesadilla cuya narración -y he ahí mi alivio (porque, aunque no lo sea siempre en forma de auto sacramental, la vida no deja de ser un sueño)- viene a ocupar la mayor parte de la novela, así, gracias a la inventiva  de otro de los protagonistas -justamente el antagonista de los anteriores: su matasanos, el urdidor de la conexión REM que da título a la obra (una especie de acceso vía red venosa a dichas fases del sueño -por lo demás las más vívidas (valga el oxímoron) del mismo- de otras personas con las que, además, se puede interactuar)-, todos ellos -incluido este último- dan en soñar esa misma pesadilla que, y he ahí el busilis de la obra, tiene la particularidad de poder decidir el futuro de los personajes comatosos, esto es: aquellos que en ella logran salvar su vida -bien por haberse escaqueado del matasanos, haberle dado esquinazo a las tendencias suicidas, haber logrado superar una grave enfermedad, etc.- pueden volver a despertar de ese mal sueño que los tiene postrados en la cama del hospital, pero a los que la pierden ya no les queda otra más que morir soñando, una pesadilla pues muy sui generis esta de la “Conexión REM” porque, además de las mencionadas singularidades de la mancomunidad y de la trascendencia vital, está también totalmente exenta de aquello que más define este tipo de sueños: lo disparatados e ilógicos que son, el nulo orden y concierto que guardan, sus ansias por impugnar la realidad de nuestra existencia, etc. pero… un momento, ¿acaso no hay veces en las que la vida es aún más esperpéntica y absurda que una pesadilla?, por ejemplo cuando cierras este libro de Silvia Fariña López y te das cuenta de que habías querido leer una novela juvenil que soñaste hace ya muchos años.

Javier Naveira Pandelo es licenciado en Filología hispánica por la UDC, gran lector, hombre erudito y magnífico crítico literario no ejerciente de este noble oficio que sin duda se vería engrandecido con su sabia labor.

Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura en Coruña ciudad, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme, enviarme mensaje de WhatsApp o Telegram al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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