¡Señor Sócrates, es usted un liante! 1ª parte.


En estas entradas intentaré desmontar la idea que se tiene de Sócrates, o la que nos transmiten los libros, basándonos directamente en los diálogos en los que aparece. Porque ya para empezar este señor no tiene nada escrito y lo que se sabe de él es a través de otras fuentes, Platón, Jenofonte o Aristófanes.

Su modus operandi generalmente se describe de la siguiente manera: su método de enseñanza era dialéctico, a partir del diálogo explicaba sus conocimientos; primero interrogaba a su interlocutor sobre un tema, con preguntas cada vez más concretas, hasta que este reconocía su ignorancia; posteriormente venía la mayéutica, en la que ayudaba a “dar a luz” al conocimiento. Se dice empleaba mucho la ironía. En teoría buscaba encontrar la verdadera definición del Bien, de la Verdad, la Virtud…

https://www.lifeder.com/filosofia-socrates/

Igualmente se nos dice aquí que el objetivo de sus interrogatorios era buscar la verdad, aunque a algunos les podía resultar humillante ya que ponía entredicho sus conocimientos:

Filosofía de Sócrates

Pues yo tengo mis dudas, e incluso a veces llego a pensar si lo único que quería era molestar o incluso acosar psicológicamente. Me atrevería a decir que todo ese método mayéutico es una invención a posteriori y que en realidad nos encontramos a una persona un tanto manipuladora, todo sea dicho, visto con una perspectiva moderna. Vamos a analizar algunos textos.

Por ejemplo el Eutifrón. Enlazamos con el libro para corroborar o desmentir lo que voy deduciendo.

http://www.filosofia.org/cla/pla/img/azf01005.pdf

Eutifrón se encuentra a Sócrates frente al Pórtico del rey porque alguien lo acusó de corromper a los jóvenes. En su intervención, Sócrates (pág. 8) dice con toda ironía que el acusador es una persona muy entendida:

Sin duda este joven es mozo muy entendido, que habiendo
conocido mi ignorancia viene á acusarme de que corrompo sus compañeros

El interlocutor se pone de parte de Sócrates diciéndole que se trata de una injusticia y le pregunta qué motivos tienen para atacarle. Le explica que se debe a que supuestamente se inventa dioses, a lo que Eutifron le abre su corazón y le cuenta que a él le pasa algo parecido y que lo mejor es no hacer caso (pág. 9).

¿Qué me sucede á mí mismo cuando en las asambleas hablo de cosas divinas y predigo lo que ha de suceder? Se burlan todos de mí como de un demente… porque tienen envidia á los que son como nosotros. ¿ Y qué se hace en este caso? El
mejor partido es no curarse de ello y seguir uno su camino.

Siguen hablando y Eutifron le comenta que él también se encuentra en ese lugar porque se presenta a juicio contra su padre acusándole de homicidio (pág. 11) Él le explica el caso (su padre mató a un colono que a su vez había matado a un esclavo suyo. Detuvo al colono, lo dejó atado en un agujero mientras se asesoraba lo que hacer. Pero claro, él no lo mató, sino que fueron el hambre, el frío y el peso de las cadenas (13 y 14). Aquí vemos que los dos que dialogan son igual de liantes y retorcidos porque además se minimiza la importancia del difunto. Y termina diciendo ” ¡Tan ciegos están
sobre el conocimiento de las cosas divinas, y tan incapaces para discernir lo que es impío de lo que es santo!”

A partir de este momento empieza el bombardeo de preguntas por parte de Sócrates:

…tú que conoces tan exactamente las cosas divinas, y que distingues con precisión lo que es santo y lo que es impío , que habiendo pasado las cosas de la manera que dices , puedas perseguir á tu padre, sin temor de cometer una impiedad?

O sea, que centra el debate en lo que es santo y lo que no lo es, cuando menos curioso, y no se preocupa ni por la situación del padre o al menos de la familia del difunto. El propio Eutifron se vanagloria de tener muy claro el tema. Después de unas desmedidas alabanzas, Sócrates le pide la definición de ambos conceptos (pág 13 y 14). Posteriormente las preguntas y las disquisiciones van derivando y van metiendo a los dioses en esos asuntos (algo santo como agradable a los dioses e impío como desagradable) (págs. 16 y 17). Lo curioso es que luego hace llegar a la conclusión de que ni los propios dioses están de acuerdo en temas como lo justo o injusto, lo bueno o lo malo (Pág 19)

Luego retoma el tema inicial: lo justo de su decisión de condenar al padre a ojos de los dioses; es decir, ha introducido nuevos conceptos a lo que se pretendía inicialmente:

Hazme ver que en este suceso es una acción piadosa y
justa , que un hijo acuse á su padre de homicidio, y que
pida ante el tribunal su castigo ; y trata de probarme,
pero de una manera clara y patente, que todos los dioses
aprueban la acción de este hijo. Si consigues esto, no cesaré toda mi vida de celebrar tu habilidad.

Y posteriormente Sócrates intenta desentenderse de lo que se está hablando, tras haberlo llevado hasta ese punto (la negrita es mía). Pág. 22.

…¿Quieres que nos atengamos
á esta definición de lo santo y de lo impío?
EUTIFRON.
¿Quién lo impide, Sócrates?
SÓCRATES.
No es cosa mia, Eutifron; mira si te conviene hacer
tuyo este principio, y sobre él me enseñarás mejor lo que
me has prometido.

Y por si fuera poco, lo lía aún más. Esto dice luego Sócrates: “¿Lo santo es amado por los dioses porque es santo, ó es santo porque es amado por ellos?” Posteriormente sigue machacando a su interlocutor con este tipo de preguntas hasta llegar a si algo es santo porque es amado por los dioses o viceversa. Luego viene una larga retahíla de preguntas concretas sobre los médicos, arquitectos, labradores etc. El hombre le responde pacientemente y llega a la conclusión de que es difícil encontrar la definición exacta (pág 33, después de 20 páginas soportando el interrogatorio) y Sócrates lo remata diciéndole “Es fácil notar, que no tienes deseo de instruirme, porque antes estabas en camino, y de repente te has separado de él…” O sea, que después de machacarlo a preguntas y de llevarlo a contradecirse, le dice que no tiene ningún interés en enseñarle ¿Eso no es acoso psicológico? ¡Encima de que el buen señor ya tiene bastante con tener que juzgar a su propio padre!

Luego al final Sócrates llega a la conclusión de que ambos se han equivocado algo y que hay que empezar de nuevo (pág. 36) y que como tiene amplios conocimientos del tema pero que a él no le quedó nada claro es que le está ocultando información. Pero no puede ser porque a Eutifron le entra una repentina prisa: “Así lo haré para otra ocasión, Sócrates, porque en este momento tengo precisión de dejarte.” Sócrates finaliza de la siguiente manera:

¡Ah! qué es lo que haces, mi querido Eutifron, esta
marcha precipitada me priva de la más grande y más dulce de mis esperanzas, porque me lisonjeaba con que después de haber aprendido de tí lo que es la santidad y su contraria, podría salvarme fácilmente de las manos de Melito, haciéndole ver con claridad que Eutifron me había instruido perfectamente en las cosas divinas; que la ignorancia no me arrastraría á introducir opiniones nuevas sobre la divinidad; y que mi vida seria para lo sucesivo más santa.

Dicho de otra manera: si me condenan será por tu culpa porque no me lo has querido enseñar y también tendrás la culpa de lo que no sepa hacer con mi vida. ¿Dónde está ese método mayéutico que ayuda a buscar el conocimiento? Porque aquí lo que veo es, dejando aparte la poca moralidad de uno y otro acerca de la vida de los demás, un interrogatorio sin fin al que Sócrates somete a una persona que tiene que tomar una decisión difícil, y que más que interesarse por el aprender cosas lo que busca es únicamente confundir a la persona para luego responsabilizarla de los propios problemas de Sócrates y acusarla de ocultarle datos y de no querer ayudarle ¿Es o no es acoso psicológico?

 

 

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Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura en Coruña ciudad, no dudes en escribirme o llamarme. Puedes llamarme, enviarme mensaje de WhatsApp o Telegram al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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