Metaensayo. Un ensayo sobre el ensayo. IV


En todo momento, durante la escritura del ensayo se debe ser concreto y no debe parecer que el escritor se anda por las ramas y la de muchas vueltas al asunto, sino más bien “ir al grano”. Lo directo del lenguaje no está peleado con que exista belleza en él: al contrario, entre más fino es el hilo de pensamiento tejido con la palabra, más certero y la precisión es el discurso. También se debe tener en claro que el objetivo del trabajo no es agotar el tema, sino exponer un punto de vista particular. Es necesario por ello saber acotar y discriminar datos, siendo sencillos y evitando en todo momento el rebuscamiento de las estructuras lingüísticas. Ha de preferirse en este tenor la oración simple, formada en lo posible de sujeto verbo y predicado, a las estructuras subordinadas y complejas, a menos que no se pueda expresar de otra manera el asunto. De esto se trata la claridad del ensayo. Cada párrafo desarrolla bien una idea, pero va supeditándose a los demás en armonía. De lo contrario, da la impresión de un trabajo desatento y que el discurso va dando brincos. Los ensayos más pulcros, por el contrario, dan la impresión de un tejido terso y suave. Lo ideal es tener siempre en mente los objetivos del ensayo para no perderse en la redacción. A este respecto Goyes señala: “Construir párrafos adecuados al desarrollo de cada argumento es importante. Los párrafos se construyen a partir de una idea central alrededor de la cual giran otras ideas relacionadas que la explican o la especifican. Lo ideal es presentar cada argumento en uno o dos párrafos, evitando construcciones extensas o escuetas”.

La extensión del ensayo debe ser lo suficientemente adecuada para que no peque de parquedad y parezca un simple comentario. Tampoco debe extenderse tanto que se asemeje a un tratado. Vásquez propone que entre tres y diez páginas es lo adecuado para un ensayo estándar, sobre todo de carácter escolar. Pero en los ámbitos académicos universitarios en la actualidad se pide a los alumnos elaborar ensayos de entre cinco a veinte cuartillas dependiendo de lo que ha de evaluarse: una lectura, un libro, un curso. Los grandes escritores agrupan varios ensayos en forma de capítulos de un libro de ensayos que se considera en sí mismo un ensayo, por ejemplo: El laberinto de la soledad (1950) de Paz o La sociedad del espectáculo (2012) de Vargas Llosa. Como quiera que sea, debe haber unidad siempre entre las partes; y considerarse no sólo la tesis sino también la antítesis a partir de la cual surgirá la síntesis necesaria.

Algunos autores proponen que cuando el ensayo es corto no es necesario que exista un subtítulo después del título, pero cuando su extensión es mayor bien puede llevarlo al modo de especificar el ámbito de especificidad del tratamiento empleado. Del mismo modo, puede haber separaciones en el contenido a modo de apartados, separados e identificados con numerales. Cada parte tiene una relativa autonomía, pero funciona siempre en un conjunto orgánico a la manera de un todo interrelacionado. En todo caso, el estilo libre del escritor debe supeditarse a un ideal de orden y superestructura, sin exclusión de que se permita disquisiciones o licencias poéticas en el desarrollo del mismo.

Cuando se ha finalizado en trabajo de escritura, toda reescritura es posible siempre. Es necesario volver a leer el texto las veces que sean necesarias hasta que se está seguro de que el discurso no da tropezones o resulta destartalado. El texto tiene que ser legible no sólo para uno mismo sino para un tercero. Es recomendable someter a un par (en este caso a un alumno o colega del mismo nivel) el texto para escuchar impresiones de lectura y críticas constructivas que podrían mejorar, no sólo la redacción del ensayo, sino el abordaje de algún punto que no se desarrolló cabalmente y deja la impresión de tener cabos sueltos.  Un buen ejercicio es leer el texto en voz alta, como si se estuviera ante un público dictaminador: esto nos asegurará que el texto tenga la suficiente cadencia para poder ser leído de acuerdo a la respiración del propio idioma, sin ser necesariamente suelto, y no estar tan rígido como para sentir que no avanza. En las partes en que se sientan trabas o que se deja de respirar, quizá sea necesario agregar signos de puntuación o partir la estructura larga en varios segmentos.

(La negrita es mía).

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Alejandro Garrigós Rojas

Universidad de Guanajuato

Guanajuato, México.

regresoalestadodegracia@hotmail.com

 

Semblanza académica:

Alejandro Garrigós Rojas es licenciado en Letras Españolas y maestro en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Guanajuato, titulándose en ambos casos con trabajos de investigación laureados. Su tesis de licenciatura El vampiro en la narrativa mexicana (1959-2006) está en proceso de publicación por la Universidad de Guanajuato. Su principal línea de estudio académico está enfocada en la narrativa de vampiros mexicana, vista desde diversos enfoques teóricos. Pero también escribe para revistas culturales sobre diversos aspectos de literatura y teoría literaria. Ha participado en coloquios en el seno de la Universidad de Guanajuato, la Universidad Pedagógica Nacional y la Universidad Autónoma Metropolitana. Ha sido docente de Lengua y Literatura a nivel de bachillerato e impartido cursos de los mismos a nivel licenciatura en varias universidades.

Acerca de lasletrasmolan

Soy licenciado en Filología hispánica y profesor de asignaturas de letras: Lengua castellana, Lingua galega, Latín, Historia, Filosofía, Técnicas de expresión escrita, Francés. Tengo experiencia docente en colegios, academias y a domicilio. Ofrezco una visión lúdica de las materias de letras, sin olvidar la base teórica y teniendo muy en cuenta las dificultades del alumno a la hora de afrontar sus estudios. Querido profesor: también cuento contigo y tal vez en algún momento te sientas identificado con alguna de las situaciones aquí expuestas. Queridos padres: sin vosotros esta página no sería posible. Si quieres clases u organizar talleres de escritura o de lectura en Coruña ciudad, no dudes en escribirme o llamarme. También doy clases por Skype (usuario: lasletrasmolan), tanto a personas de la propia ciudad como de otros lugares de Galicia, del resto de España y otros países. Puedes llamarme, enviarme mensaje de WhatsApp o Telegram al 628693668 o escribirme a lasletrasmolan@hotmail.es
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