Preposición “a”.


El uso de las preposiciones es una de las mayores dificultades que nos encontramos en el aprendizaje de un idioma, incluso los propios nativos pueden tener problemas.

Vamos a repasar los usos de la preposición “a”:

ESPACIALES.

  • Indicando el término o el destino de un desplazamiento. Un ilustre ejemplo en español lo tenemos con un clásico de su música: Vuelvo a Granada, de Miguel Ríos.

  • Cuando hay una orientación. Andy y Lucas lo saben bien: mírame a la cara.

  • Para indicar un origen o un punto de partida, se pueden emplear de o desde en correlación con a (punto de llegada o destino). Nos vale el título de la película De aquí a la eternidad.

  • Después de un verbo de movimiento y siempre que a continuación vaya una subordinada; antes de esta puede ponerse la preposición a sustituyendo a para. (Viene a / para que le vea un médico de aquí).
  • En frases que definen una distancia, expresada en cualquier unidad que sirva para medirla, con respecto a un punto de referencia, que si está explicitado, lleva de. (A dos metros de ti).

  • En frases que definen localización de una escala. Como en la famosa canción de Olé Olé, Voy a mil.

TEMPORALES.

  • Complementos circunstanciales que indican la hora en que sucede algo: cenamos a las diez.
  • Frases en las que se sitúa un suceso en el tiempo.
  • Cuando se indica un límite de tiempo; puede alternar con hasta. (La tienda abre de 9 a 2).
  • Seguido de artículo determinado (si es masculino recordamos que contrae “al”) para indicar periodicidad (una vez al año no hace daño).

 

OTROS.

En expresiones fijas.

A carcajada limpia: riéndose mucho.

A escondidas: hacer algo de forma oculta.

A oscuras: sin luz.

Elaborado a partir de: Slager, Emile. Las preposiciones en español. Madrid. Castalia. 2010. Págs. 67 a 71.

 

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Genitivo.


Su función esencial es la de complemento del nombre. Aunque puede tener diversos valores.

  1. Genitivo posesivo.
    1. Con sustantivos puede indicar pertenencia, parentesco, autoría de una obra; domus fratris (la casa del hermano); Ciceronis oratio (el discurso de Cicerón).
    2. Con adjetivos que expresan una idea relacionada con la posesión (proprius, similis) y sus contrarios.
    3. Con verbos:
      1. Como predicado de SUM: domus est fratris (la casa es del hermano).
      2. Como predicativo de FIO: omnia quae mulieris fuerunt, viri fiunt… (todas las cosas que fueron de la mujer, llegan a ser del hombre)
      3. Con verbos “iudicandi” (juzgar, estimar…): hoc sapientis existimo (considero esto (propio) del sabio.
  2. Genitivo subjetivo y objetivo: con sustantivos abstractos verbales que representan el sujeto: fuga hostium (hostes fugiunt) (la fuga de los enemigos); o de objeto directo: oppugnatio oppidi (oppugnare oppidum) (el ataque a la plaza).
  3. Genitivo explicativo: desarrolla y precisa el contenido de un sustantivo de significado más amplio; urbs Romae (la ciudad de Roma); nomen amicitiae (el nombre “amistad”).
  4. Genitivo de cualidad: expresa características personales de un individuo; vir magnii ingenii (hombre de gran talento); magnitudes y cantidades; fossa pedum quindecim (fosa de quince pies).
  5. Genitivo partitivo: indica el todo del que se toma una parte; dimidium pradeae (la mitad del botín); quis vestrum? (¿Quién de vosotros?)
  6. Genitivo complemento de verbos y adjetivos.
    1. Verbos: de abundancia o privación; qui me complevit flagitii et forminidis (que me llenó de maldad y de temor); de recuerdo y de olvido; mei oblitus est (se ha olvidado de mí).
    2. Adjetivos: los que expresan participación y sus contrarios; homo particeps est orationis et cogitationis; los que indican deseo o afán; avidus gloriae; los que expresan conocimiento o costumbre (iuris consultus).
  7. Genitivo de referencia: con verbos judiciales (accusare, damnare, absolvere) insimulat avariciae (acusa de avaricia); verbos impersonales INTEREST, REFERT; omnium civium interest (interesa a todos los ciudadanos).

Elaborado a partir de: Segura Munguía, Santiago. Gramática latina. Bilbao, Deusto. 2012. Págs. 170 a 174.

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Aprender sintaxis puede ser fácil y divertido.


Además de decirlo yo, también lo dice en su perfil de twitter AnálisisSintáctico.com, una página muy completa en la que se habla de todo aquello que usted quiso saber sobre el análisis sintáctico y no se atrevió a preguntar.

Además explicar el tema de una forma clara y rigurosa, no deja de lado las nuevas tecnologías y cuenta con un editor de análisis sintáctico, algo que creo que tendría que explotarse más dentro de la enseñanza. No se conforma con las típicas oraciones hechas para analizar, sino que trabaja con oraciones extraídas de las novelas más conocidas, demostrando que es algo que tiene vigencia fuera del libro de texto; uno de los objetivos que tiene desde el principio este blog.

http://www.analisissintactico.com/

http://www.analisissintactico.com/blog/

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¿Qué pasará con “Cuéntame” cuando la serie llegue a 2001? Hipótesis.


Sin que sirva de precedente voy a hablar de series. Y con la excusa de que soy de letras me voy a centrar en alguna de ellas en la que hay que tener en cuenta este mundo, bien porque hablen de literatura o de temas históricos. Posiblemente esperabais que hiciese una crítica de las dedicadas a Isabel de Castilla o a Carlos I de España, o incluso a María Estuardo. Pues no. Voy a realizar un ejercicio de especulación con “Cuéntame cómo pasó”.

Imagino que ya sabéis que es una producción que está en la línea de la estadounidense “Aquellos maravillosos años”; se trata de un pretexto para recordar la historia reciente del país a través de una familia media de la época, de manera que determinado número de espectadores se sientan identificados con las vivencias de los protagonistas. Dicho en términos coloquiales, se trata de tocarle la patata a más de uno.

Comenzó esta serie, la española, a contarnos las peripecias de la familia Alcántara en los últimos años del régimen anterior (1968), cuando estaba cerca de su final y venía pidiendo paso una nueva generación, con ganas de renovarlo todo, que chocaba con sus progenitores. Se emitieron nuevas temporadas. Así fuimos viendo pasar nuevamente ante nuestras pantallas episodios ya lejanos en el tiempo pero que teníamos implantados en nuestro subconsciente: la transición hacia la democracia, el golpe del 23F, la entrada en la Unión Europea, y ahora llegamos a los 90.

Admito que estaba deseando que la serie llegase a 2016 y que ahí los protagonistas se encontrasen con gente que vistiese como en los años 60 y que por las radios no parase de sonar la música de los años 80; así como la existencia de conjuntos musicales que hacen versiones de canciones de estos años. Pero me he planteado la siguiente cuestión:

¿Qué pasará cuando en la serie se llegue a 2001, año en el que comenzó su emisión? De hecho abrí un hilo en twitter para realizar especulaciones:

Partimos de la siguiente premisa: los programas que ven en la serie fueron emitidos por televisión española en las fechas indicadas. También los Alcántara eran espectadores de ellos.

Aquí estaban viendo el triunfo de Massiel en Eurovisión:

Y también “salieron” en el un, dos, tres. Programa icónico.

Es decir, que los Alcántara vieron por televisión lo mismo que todos nosotros en aquellos años. No vamos a ser malos y no nos preguntaremos si ahora que llegan a los 90 verán aquellos programas como “Cita con la vida” “De tú a tú” “Tutti frutti” y demás espacios que surgieron en esos años, con la aparición de nuevas cadenas.

Mi principal duda reside en el caso de que la serie siga avanzando y llegue a ambientarse en septiembre de 2001, año en el que comenzó su emisión. Considerando que refleja la sociedad española del momento ¿Se hará eco de la emisión de la misma en aquellos tiempos? O sea ¿En Cuéntame se verá el comienzo de Cuéntame? ¿O supondrá un punto de inflexión en la misma, o un posible final?

Primera hipótesis: Al coincidir en el tiempo y el espacio la emisión de la serie puede que se produzca un caos en la materia y que los personajes se conviertan en un amasijo; como pasa en la película Timecop, donde al chocar un mismo individuo consigo mismo (en su versión presente y pasada) queda reducido a la nada. Pues lo mismo en cuéntame pero a gran escala: personajes, escenarios, etc. La película a la que me refiero es ésta:

Implicaría un final de la serie, claro.

Segunda hipótesis: Series dentro de series prolongadas hasta el infinito. Casi como muñecas rusas. Es decir, en el barrio se crea expectación por ver una nueva serie de TVE que se llama “Cuéntame cómo pasó” en la que se va a reflejar la España de finales de los 60 del siglo anterior (sería la serie de la serie). Los personajes se enganchan a la misma y la siguen con interés mientras  los Alcántara hacen su vida y siguen pasando cosas en España: el Prestige, cambios de gobiernos, etc. La serie que ven continúa su curso y llega a 2001, nuevamente. Entonces los personajes de esta serie estarán pendientes de la emisión de “Cuéntame…” (esto ya sería la serie de la serie de la serie).. Y así hasta el infinito.

Tercera hipótesis: Saben que se va a emitir “Cuéntame cómo pasó” y reaccionan con estupefacción, sorpresa e incredulidad al ver que son ellos los protagonistas y enterarse de que los han estado grabando todos estos años sin que ellos lo supiesen. Como Jim Carrey en El Show de Truman al saber que su vida era una farsa. Se quieren salir de la serie y vivir una vida plena y anónima. También apunta a un posible final o un giro de las tramas.

Cuarta hipótesis: un instante en el que la ficción da paso a la realidad, los actores se salen de sus papeles y nos hablan de la serie o realizan una coreografía. Podría ser como la de Floricienta pero con la canción de Cuéntame.

O que durante la serie aparezcan elementos actuales interviniendo en la acción. Como en el final de Los caballeros de la mesa cuadrada, de los Monty Python cuando los policías interrumpen la gran batalla. En nuestro caso podría aparecer una persona mirando Instagram en su móvil:

Quinta hipótesis: justo cuando en la serie van a ver el primer episodio, resulta que todo es producto de un sueño. Aquí barajamos dos posibilidades:

  1. Puede tratarse del sueño de un anciano Antonio Alcántara, que una tarde de septiembre de 2001, después de una siesta, se despierte y que durante ese descanso haya pasado por su mente toda la vida de la familia a lo largo de esos años.
  2. Que sea el sueño de un joven Antonio Alcántara. En realidad este hombre sería un hippie, o un activista, que mientras participaba en las manifestaciones de mayo del 68 en París recibió un porrazo que lo dejó sin sentido. Durante su estancia en el hospital soñó que era un conservador padre de familia que vivió el final del franquismo, la transición, los juegos de Barcelona y todo lo que sucedió hasta 2001 etc. Naturalmente de despertará en el centro sanitario también en mayo del 68 (apenas habría estado una semana en él) y les intentará explicar a los médicos todo lo que ha visto en sueños. No le creerán y lo ingresarán en un psiquiátrico. Aquí comenzaría una nueva etapa de la serie, en la cual todo lo que dijo Antonio Alcántara y que se pensaba producto de un delirio, va convirtiéndose en realidad. Lo dejarían en libertad vigilada cuando demuestre que Francia le gana a España la Eurocopa del 84 con goles de Platini y Bellone y le dan el alta definitivamente cuando comprueban que es verdad que Francia gana el Mundial del 98 con dos goles de Zidane y otro de Petit.

¿Os recuerda a algo eso del sueño?

Insisto, esto se trata de una pequeña reflexión y de que os riáis un poco con divagaciones literarias, no vayáis diciendo por ahí que estoy desvelando las tramas, eeeh.

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Eeeeeeehhhh ¡Prefijo intensificador! (Alias eeeehhh puto) (con perdón).


Por este grito, la Federación Mexicana de Fútbol recibió una sanción de la FIFA, que se ve que en sus investigaciones no tuvo la idea de consultar a la RAE. https://mexico.as.com/mexico/2018/06/18/futbol/1529341422_190586.html

Esta idea me surgió a partir de un tweet que lleva un tiempo circulando en el que se dice que la RAE admite dicha palabra como un prefijo intensificador.

https://www.pasala.com.mx/noticias/del-mundo/rae-acepta-el-uso-de-la-palabra-puto

Todo hay que decirlo, tal y como se enfoca la noticia da la sensación que, un buen día, en la RAE se les ocurrió la idea de que vamos a hacer que “puto” sea un prefijo. Algo que por cierto, ahora mismo, es imposible, puesto que no deja de ser un adjetivo o un sustantivo, según el caso.

Lo que indica el tweet en cuestión: que en el registro juvenil, dicha palabra se usa como adverbio (terminado en -mente) o como prefijo. No dice no que sea válido ni lo contrario; simplemente informa de un uso que se le da en una variedad del lenguaje.

Es decir, por una parte explica su uso; pero para que lo admita como tal tiene que aparecer en una gramática normativa y no estaría de más que su uso fuese apropiado en cualquier contexto, algo que por ahora parece difícil. Incluso corriendo el riesgo de llevarme un varapalo, desafío a las preclaras mentes de la RAE a que me muestren dónde está registrado eso de “putobién” o “putoencanta”, ya sea en prensa, literatura, Internet, eso sí antes de 2019. Por mi parte me voy a repasar bien la última gramática de la RAE para cerciorarme de que no se me ha pasado nada por alto. Adelanto que en las ediciones en papel de los diccionarios, no aparecen. Podría poner fotos de las páginas en cuestión, pero no lo hago porque no vaya a ser que me las censuren dados los términos que en ellas aparecen.

Comprobemos la actualización de 2018, la edición del tricentenario:

https://dle.rae.es/?id=UjqH8h6

Es una palabra que funciona como adjetivo o sustantivo. En todos los casos se nos indica que es malsonante, pero en ningún momento se le atribuye su funcionamiento como prefijo, y por supuesto, al teclear dicha palabra terminada en -mente, tampoco aparece nada, cosa que con otras, como malamente, sí que sucede, luego existe. Pero “putamente” no.

Incluso dando por bueno que pueda ir antepuesto a verbos y adverbios, no puede ser un prefijo. En todo caso se trataría de una palabra compuesta, como malvender o malcriar ¿Cómo no se les ocurre en este caso decir que mal es un prefijo? Aquí las preclaras mentes de la RAE se han patinado. Para que esto suceda, y para eso hay muchas discrepancias, tendría que tratarse de una raíz de origen griego o latino, que según los casos, unos autores las tratan como lexemas y otros como prefijos o sufijos, según la posición, claro.

No hay más que consultar su propia gramática en el apartado destinado a este tema. Para ello os remito al volumen I de la gramática de 2009, concretamente al apartado 10.1 (Concepto de prefijación. Sus límites), de las páginas 663 a 668. Se descarta el uso de preposiciones como prefijos, existen ciertas dudas en la consideración como tales de las bases léxicas grecolatinas; otros prefijos se heredan del latín o del griego, etc. Pero en ningún momento se dice que un sustantivo, adjetivo o adverbio español se convierte en un prefijo. Ya por la propia naturaleza del mismo, que sólo tiene significado gramatical, mientras que las otras palabras, como lexemas, tienen significado léxico.

 

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Un método infalible (y lingüístico) para ganar en La Ruleta de la suerte. Práctica.


Ahora vamos a poner un programa y llevar a la práctica esta locura que yo llamo método infalible.

Primer panel (7’55”): una casilla suelta y cinco casillas de dos.

Casilla suelta: en un principio cualquier vocal menos la i. La única consonante, salvo excepciones: la y.

Primero pide una n, ya dijimos que tenía posibilidades de encontrarse en la de dos; y efectivamente aparece en primera posición de una de ellas; las vocales que podemos encontrar después son la “o” o la “i” (para formar negaciones). De paso aparecen otras dos “n”

La “l” aparece en la segunda y última de dos casillas en en última y primera posición respectivamente.

No hay ninguna d.

Una s en la primera de los grupos de dos y en posición inicial.

Primera vocal comprada: la a. Está acompañando a las l, como se había barajado. En una forma contracción de a+el y en la otra la (está por ver si se trata de un artículo o de un pronombre). También la encontramos en la casilla suelta; entonces se trata de una preposición.

Esto ya nos permite sospechar de otras letras: la i junto a la primera s formando una conjunción condicional. Al menos una r después de la segunda a que está en el grupo de cinco letras, en segunda fila (se puede intuir un infinitivo).

Efectivamente, pide la r, que aparece en la posición postulada antes; e incluso aparece en una de las casillas de dos  (10’40”). Con ello sospechamos de otra vocal; la i; formando el infinitivo ir. Aparte hay otras dos más.

Se compra una e y se piden otras consonantes.

Compra la o 12’20”, que está junto a la n, también era una de las posibilidades.

No pide más vocales, pero al resolver 12’43” aparecen las i en las posiciones indicadas.

 

El siguiente panel, 13’57” es más complicado, pues sólo aparece un grupo de dos casillas. Al pedir la vocal e, aparece en segunda posición de este grupo; entonces la consonante que le puede acompañar se encuentra, sobre todo, entre la d y la l. Es la d, aunque esta la descubre con la resolución. Igualmente se marcan las tildes. Esto quiere decir que en caso de no haber pedido la s, sabríamos que, esta letra o la n podrían estar después de la e acentuada (sería una palabra aguda).

Tercer panel 18’47” dos casillas sueltas y un grupo de dos. La primera que se pide es la r, que aparece en un grupo de cuatro casillas y primer y último lugar. Con lo cual se puede intuir que se trata de un verbo y que en medio estarán las vocales e, i, que pueden aparecer por el resto del panel.

Pide en primer lugar una e que nos la encontramos donde dijimos, además de en otro lugar precediendo a una r; lo que nos indica que puede haber otro infinitivo.

La a se encuentra en una casilla suelta (preposición) y en primera posición del grupo de dos. Con lo cual después sólo puede haber una l (contracción de a+el).

En la otra casilla suelta está la única consonante que nos podríamos encontrar en este lugar.

 

Panel del 27’09” Dos de dos y tres de tres.

No aparece la “d” Aparecen sendas “s” en las de dos casillas agrupadas. Una en primera posición y otra en segunda. En este último caso sólo nos cabe esperar que la vocal que la acompañe sea una “e” (y tenemos la tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo ser). En el segundo caso podemos esperar otra “e” (dando un pronombre reflexivo) una “i” (con tilde tendríamos un adverbio de afirmación, sin ella una conjunción) o una “u”             (determinante posesivo). Aparece la “e”, que además está en más posiciones (28’20”).

Y a por el bote, oe. (40’55”). Se nos pregunta si nos gusta la verdura y tan sólo una casilla aislada y un grupo de dos. Recordemos que en la aislada la única consonante puede ser la “y”, por lo que es muy posible que no se repita.

Una “e” en el segundo lugar del grupo de dos casillas y en otros tres puntos (41’30”) y la consonante que le hace compañía, dados los resultados obtenidos, es la “d”.

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El orden de los factores altera el producto.


No estoy hablando de fórmulas matemáticas ni nada por el estilo, sino del orden de las palabras en la oración así como de la presencia o ausencia de determinados elementos. Es una de las dificultades que pueden encontrar los estudiantes de español que tienen el inglés como lengua nativa; y al revés, estudiantes de inglés que tienen el español como lengua nativa.

Sabemos que el orden de la oración en inglés es mucho más rígido que el español ¿Por qué es eso? Pues no es una pregunta retórica, ya que tiene explicación. Remontémonos a los comienzos:

Verbo español: tiene más de 40 terminaciones debido a los diferentes morfemas flexivos (de modo, tiempo, número, persona). Es decir, en una forma verbal se nos está diciendo si es de indicativo, subjuntivo o imperativo, si es pasado con varios tiempos dentro de éste, presente, futuro o condicional, si es primera, segunda o tercera persona, del singular o del plural.

Verbo inglés: en cuanto al número, solamente distingue la tercera del singular, mientras que en cuanto a tiempos, únicamente distingue el pasado y el presente.

Por tanto podemos establecer las siguientes “fórmulas”:

A más información morfológica, menos orden sintáctico.

A menos información morfológica, más orden sintáctico.

O incluso elaboramos un teorema, o un principio:

El incremento, tanto positivo como negativo, de la información morfológica, es inversamente proporcional a la variación del orden sintáctico.

Dejamos esta pequeña disquisición para meternos en materia y ver las principales diferencias entre ambas lenguas en lo referente al orden de las palabras y los constituyentes sintácticos.

  • Presencia/ausencia de sujeto: en inglés es imprescindible añadir siempre un sujeto, aunque sea de manera pronominal.

Ejemplo: We are here / Estamos aquí. Vemos claramente que la forma are puede servir tanto para la segunda persona del singular y todas las del plural. Mientras que en estamos queda muy claro, por su terminación, que se refiere a nosotros.

Freddie Mercury tiene que aclararnos que somos nosotros los campeones, el we es imprescindible si no queremos tener malos entendidos con los rivales.

  • Orden sujeto + verbo: en inglés, en las oraciones el primer elemento siempre es el sujeto y el segundo el verbo. En español no importa; de hecho es intrascendente que  la vida nos dé sorpresas o que sorpresas nos dé la vida.

  • Separación verbo + complemento directo: seguimos en las mismas, éste orden en inglés es difícilmente alterable, en español no importa.

Ejemplo: Verás a tu izquierda un supermercado / *You’ll see at your left a supermarket, sino: you’ll see a supermarket at your left.

  • Pasiva: pues aquí, en cuanto a su construcción, no hay diferencia entre ambas lenguas. Se trata de pasar el sujeto a complemento agente y el complemento directo a sujeto paciente. Lo que sí es que se utiliza más en inglés porque es una de las pocas formas que tiene esta lengua de esconder el sujeto.

Ejemplo: John saw Mary / Mary was seen (by John). En esta última no se necesario incluir el complemento agente, de manera que queda oculto el observador.

Elaborado a partir de: Valenzuela Manzanares, Javier “Lingüística contrastiva inglés-español: una visión general”. En La lingüística contrastiva en la enseñanza de E/LE. SGEL. Madrid. 2002. Págs. 27 a 44. Vol I.

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Un método infalible (y lingüístico) para ganar en La ruleta de la suerte. Teoría.


Supongo que ya conocéis el famoso concurso de televisión, uno de los más antiguos que se emiten en la actualidad y que desde octubre de 2017 ha incrementado su horario ocupando la hora que estaba destinada a los Simpson.

Aunque consta de diferentes fases en las que hay que resolver paneles en los que se nos ocultan letras, el grueso del concurso se desarrolla de la forma siguiente: el concursante tiene que mover una ruleta en la que figuran determinadas cantidades de dinero y también la posibilidad de perderlo, de pasar turno, de conseguir el doble o la mitad. Siempre que caiga en donde haya dinero pide consonantes y cuando acumule cierta cantidad puede comprar vocales.

Además hay que estar dotado de una gran capacidad de concentración para abstraerse de los cantos de sirena.

Ahora, vamos con el método lingüístico infalible: es morfográfico con vinculaciones sintagmático-sintácticas, ya que atiende a la naturaleza la palabra así como a su grafía a la par que tiene en cuenta la relación entre ellas en la cadena escrita. Para entendernos: pensamos en tipos de palabras, cómo se escriben y cómo pueden ir unidas. Naturalmente con los paneles en blanco, antes de empezar.

¿Y si dominamos este ejercicio de abstracción ganamos el concurso?

Pues claro que no, si estoy de broma ¿No veis que ya me hubiese presentado al concurso y lo tendría más que ganado, o que sólo se presentarían participantes con formación filológica? O sea que si esperabais que os diese las claves para llevaros el bote, dejad de leer en este punto.

Pero si tenéis curiosidad de cómo podemos aplicar el sentido común y un mínimo de conocimientos gramaticales, seguid leyendo.

Probamos con el panel que aparece arriba y, aunque al final aparezca la resolución, os voy a explicar cómo podemos intentar resolverlo de la manera que os dije.

Al comienzo fijémonos en si existen casillas aisladas. En estos lugares sabemos que la única consonante que nos podemos encontrar es la “y”, de vocales nos podemos encontrar la “a” como preposición, las “e” “o” “u” como conjunciones. Nunca va a aparecer la “i” a no ser que se trate de nombres como Pi i Margall. Si aparece “e” sabemos que la siguiente palabra va a comenzar por “i” y si aparece “u” la siguiente empezará por “o”. Aquí no existen dichas casillas. Así que en una primera tirada las descartamos porque las vocales se compran y no hay muchas posibilidades de que salga la “y” en varios lugares,

Luego vamos a por las de dos:

Con las de dos miramos primero los artículos determinados el y la, con lo cual, al tirar en la ruleta pedimos la “l”, que tiene bastantes posibilidades de aparecer repetida. La l puede aparecer en primera o segunda posición; entonces caben varias posibilidades:

  • “L” en primera posición: en el segundo lugar va a haber una vocal podría ser “a”, con lo cual tendríamos o artículo o pronombre. Si es la “e” o la “o” tendremos pronombres (le, lo). Non habría ni “i” ni “u” (salvo extraño fenómeno”. O sea, tendríamos “l” +a, e, o (vocales que habría que pedir).
  • “L” en segunda posición: en el primer lugar podemos encontrar las vocales “e” (que podrían formar el artículo o el pronombre, en este caso llevaría tilde); o la “a” (contracción de a+el). Secuencia a, e + l
  • Resumen con la L: se pide en primer lugar y si aparece en uno de los lugares donde hay dos casillas, tenemos bastantes posibilidades de que junto a ella aparezcan una “a” o una “e”.

Cuando terminamos con los artículos determinados, probamos con los indeterminados. Aquí de dos letras sólo contamos con el masculino singular un; por lo que si está presente, al pedir la consonante n, ésta aparecerá en la segunda posición, de manera que en primer lugar sólo puede existir vocal, que puede ser u, o e en caso de tratarse de preposición en.

Resumen n en segunda posición. Delante podemos tener u, e. En el primer caso se trata de un artículo indeterminado y en el segundo de una preposición.

Si pedimos n y aparece en posición inicial: las vocales que podrían venir después son o, i (formando no, ni).

Seguimos buscando pronombres y determinantes de dos letras: me, mi, se, si, su, te, ti, tu.

Con m en la posición inicial: a continuación las únicas vocales que encontramos son la e o la i. En caso de que “mí” sea pronombre, tiene que estar precedido de una casilla suelta en el que aparecería la letra “a” (que sería una preposición). Igualmente mi puede ser un determinante posesivo.

Con s en posición inicial: luego podemos encontrar e, i, u (en este último caso hablamos de un determinante posesivo). Aparte con “sé” también tenemos un verbo (presente de indicativo del verbo saber, atentos a la tilde) y con si podemos conseguir tanto una conjunción como un adverbio de afirmación (sí)

Con t en posición inicial: vocales que pueden venir a continuación: e, i, u. Otras palabras que podemos obtener con estas letras son; el sustantivo té; el determinante posesivo tu; antes de ti, tendría que haber una casilla suelta en la que existiese la “a” como preposición.

Otras posibilidades en dos casillas:

La h seguida de a, e. Verbo haber en formas compuestas.

La d: seguida de a (del verbo dar), seguida de e (o preposición o del verbo dar).

La r en segunda posición precedida de i (ir).

Resumen:

En una casilla suelta: salvo la “y”, en ella pueden ocultarse vocales a excepción de la “i”. Si aparece una “e” es posible que la siguiente palabra empiece por “i”. Si aparece una “u”, es posible que la siguiente palabra empiece por “o”.

Dos casillas juntas: pensamos en determinantes y pronombres. Personalmente empezaría por los artículos determinados el y la, pero eso ya a gusto de cada uno. En estos casos tenemos unas consonantes que tienen bastantes posibilidades de aparecer: l, s, m, n, t, r que además de pronombres nos dan acceso a otros tipos de palabras, como adverbios, determinantes, conjunciones y preposiciones.

Proximamente utilizaremos un programa de muestra.

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Dativo de solidariedade e dativo de interese.


Esta campaña de promoción serve para introducirnos no estudo do dativo de solidariedade.

Designa un receptor que non participa nos feitos e que o emisor quere involucralo neles para conseguir a súa complicidade.

Empréganse as formas da segunda persoa do CI: che, vos e lle, lles; estas dúas son as de cortesía.

Non ten ningunha función sintáctica, pero si pragmática. No exemplo da foto “éche o que hai” dise ó receptor que hai que aceptar as cousas como veñen, implicándoo na conversa.

É unha estrutura propia do galego, e inexistente nas linguas máis próximas a el, polo menos na forma estándar que xa está documentada en escritos do século XVII. En castelán a expresión anterior traduciríase como “es lo que hay”. Máis distante e impersonal, no que os feitos parece que veñen dados sen intervención de ninguén. En cambio, ese “che” galego xa implica que se está a falar con alguén co que hai confianza, ou polo menos que se quere gañar. Unha proba máis da súa inexistencia nesa lingua pode ser o intento de traducila literalmente *Es lo que te hay, que é imposible.

É compatible con todas as funcións que poden desempeñar os clíticos na oración:

  • Co CI: Xa che me parecía a min.
  • Co CD: Deus che me libre.
  • Co reflexivo en función de CD: Os rapaces lávanseche todos os días.
  • Como formante léxico: Non che me queixei en toda a noite.
  • Co impersonal: Falóuseche de política.

Dativo de interese ou dativo ético:

Indica a persoa que ten un especial interese na acción ou que está preocupada polo seu resultado, xa que pode obter proveito ou dano dende o punto de vista emocional.

Non cumpre ningunha función sintáctica,

As formas son as mesmas que as de CI (me, che, lle, nos, vos, lles).

Lembremos: Dativo de solidariedade: as formas de segunda persoa do CI / Dativo ético: todas as do CI.

Exemplos de dativo de interese:

O neno non me come nada (interésame que coma ben).

Morreunos o can (prexudícanos o seu pasamento).

Está presente nas linguas da contorna, como o castelán e o portugués. En castelán (el niño no me come), aínda que non sexa normativo é habitual na fala.

 

Ambas, dativo de solidariedade e de interese poden aparecer nunha mesma oración. A súa posición obedece as regras xerais de colocación do pronome; e a orde é: en primeiro lugar o dativo de solidariedade, e en segundo, o dativo ético:

O neno non che me come nada: colócanse antes do verbo por tratarse dunha oración negativa (regras de colocación do pronome); en primeiro lugar situamos (che) (solidariedade) e logo (me) interese.

Elaborado a partir de: Freixeiro Mato, Xosé Ramón. Gramática da lingua galega. Vol II. Morfosintaxe. Vigo. A nosa terra. 2000. Páxs. 138 a 146.

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El juego que nos puede dar Bandersnatch en la enseñanza.


Imagino que ya lo sabréis. Bandersnatch es una película que hay en Netflix, “ambientada” en los años 80 del siglo pasado. Nos habla de un chico que, basándose en un libro, trata de crear un videojuego en el que el participante tiene que tomar decisiones para pasar a una u otra pantalla.

https://www.netflix.com/es/title/80988062

Recordemos que en aquellos años existía una colección de libros de aventuras en los que podías elegir lo que le pasase al protagonista. Al llegar a determinada página se te indicaba que podías ir 20 páginas más adelante o 50, por poner un ejemplo, en función de cómo quisieses que transcurriese la aventura. Igualmente no debemos olvidar que Rayuela, de Cortázar, funciona de manera similar. Esto tardó algo más en llegar al cine.

https://verne.elpais.com/verne/2018/10/02/articulo/1538485993_575380.html

¿Cómo podríamos llevar esto a la enseñanza?

Pues ya está presente a través de los exámenes tipo test y los cuestionarios; pero se podría perfeccionar aprovechando el tirón de la película y las actividades podrían irse diversificando. No seré yo quien defienda las pruebas de verdadero-falso o de elegir opciones especialmente para asignaturas humanidades en las que la correcta redacción, al menos en teoría, es uno de los objetivos que se persigue. Pero si desde las instituciones se fomentan este tipo de pruebas, y a las ídem me remito ¿Qué puedo hacer yo para evitarlo?

https://www.educalive.com/DOCUMENTOS/EXAMENES_ACCESO_GRADO_SUPERIOR/GALICIA/2018/Lengua_Castellana_A_Examen_Prueba_Acceso_Grado_Superior_Galicia_2018.pdf

Abajo nos encontramos un ejemplo de la prueba de Literatura Universal en Selectividad; una pregunta de unir casillas.

http://ciug.gal/docs/probas/2015/PAU_2015_Literatura_Universal.pdf

Y eso por no hablar de la dudosa calidad de la prueba ortográfica para acceder a la Policía https://cadenaser.com/ser/2017/12/07/sociedad/1512651201_857893.html de lo que en su momento ya se habló aquí.

Pero no quiero perderme en disquisiciones ni navegar contra la corriente, y si no puedo con el “enemigo” me uno a él; y así que propongo basarnos en la película arriba nombrada para darle una vuelta de tuerca a estos ejercicios.

Encuentro que la propuesta puede ser válida para cualquier asignatura, no obstante aquí vamos a basarnos en las de letras. Igualmente no es necesario el mismo modelo de ejercicios, sino que puede ser modificada a gusto del consumidor y crear nuevas posibilidades.

En lo que me baso en estos momentos, quién sabe si en el futuro es en otras cosas, o si otros profes encuentras nuevas opciones, es que en la película determinadas acciones tiene su consecuencia para el desarrollo de la misma. No sería decisivo el elegir un desayuno u otro, o escuchar este u otro disco por el walkman, aunque estaría por ver; pero sí el tomar otras opciones en algún determinado momento, como optar por un lugar u otro de trabajo o la reacción en un momento de arrebato, porque según eso, puede acabársenos la película o continuar con ella.

Pues de esta manera podemos plantear las pruebas: buscar preguntas que sean más o menos intrascendentes en medio de una serie de cuestiones que puedan tener cierta importancia, y que dar una u otra respuesta pueda traer consecuencias. De la misma manera que en un examen tipo test el contestar mal una pregunta acarrea descuento, en esta nueva modalidad, en principio supondría que se acaba la “peli”, mejor dicho, la prueba. Pero todo sería irlo puliendo.

Proponemos entonces varias alternativas:

  1. Cuestionarios generales de preguntas relacionadas con la gramática de verdadero – falso. Serían variadas. Elegir la opción correcta suma puntos y permite pasar a la siguiente. La opción incorrecta no suma y obliga a repetir la pregunta. Cuando se conteste de forma correcta se pasa a la siguiente sin sumar. Podría realizarse tanto en clase, a modo de concurso, o por IPad. Veamos algún ejemplo:

Si se responde correctamente, sumamos y pasamos a la siguiente. Si la respuesta es incorrecta, no se suma y se repite hasta que se acierte; en ese momento se pasa a la siguiente sin sumar puntos.

Mismo procedimiento.

Igualmente, estas mismas preguntas pueden realizarse de una manera más especializada. Por ejemplo en un análisis morfológico o sintáctico propiamente dicho, en los que se avanza de la misma manera. Entonces aquí, se puede introducir otra variante que aparece en la película: no siempre se puede elegir ya que hay momentos en los que sólo se ofrece una opción. Aquí se puede hacer lo mismo y se sumaría menos de la mitad de puntos al pasar la “pantalla”. Entramos entonces en la segunda alternativa propuesta.

2. Volvemos a tomar la de “A mí me gusta el helado” (con las veces que apareció en este blog casi se puede convertir en un mantra) y la vamos analizando de esta forma. En la primera cuestión no admitiríamos opciones:

Ahora pasamos a buscar el sujeto:

Si se acierta, pasamos a la siguiente sumando puntos; si se falla, no se suma y se pasa a la siguiente sin sumar cuando se acierte. Seguidamente pasamos a analizar lo que hay dentro del predicado:

Y así sucesivamente. Luego se podría pasar a analizar el tipo de palabras que forman esta oración, también del mismo modo aunque se podría poner alguna de ellas sin opciones, para facilitar los cambios.

Insisto; no imagino que los futuros exámenes de oposición se realicen a base de estos memes; de la misma manera que tampoco las pruebas de evaluación de los institutos pasen a ser así ni que se deje de trabajar la redacción y menos en estos tiempos en los que nos quejamos de su calidad. Eso sí, creo que estas actividades introducidas como una alternativa más dentro de las infinitas posibilidades de la enseñanza así como dentro de los muchos métodos existentes, pueden dar mucho juego.

 

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